El Supervisor
El supervisor es la parte central de un buen servicio de seguridad, por lo que la empresa que olvide ese detalle no sobrevivirá por mucho tiempo en un mercado cada vez más exigente.


En empresas especializadas de seguridad privada, la actividad de supervisión es de gran importancia. Son los supervisores los principales responsables de la correcta y eficiente ejecución de las tareas cotidianas de vigilancia y también de proteger las vidas de quienes contratan los servicios de los profesionales bajo su supervisión.

Si analizamos con cuidado, nos daremos cuenta que la “denominación” de supervisor tiene variadas formas, pero, cuales son en realidad las funciones que desempeña?
El supervisor es el vinculo directo entre la dirección de operaciones de la empresa de seguridad, que es el jefe inmediato y los guardas que se desempeñan en la parte de ejecución de las funciones asignadas (operativa). Su actividad en el campo de la seguridad tiene que ver directamente con :
1. La prestación de los servicios
2. La organización de la vigilancia en los puestos
3. El establecimiento de normas
4. Entrenamiento, adiestramiento y evaluación del nivel de satisfacción del cliente con los servicios que ha recibido.

Las funciones de un supervisor no se deben confundir con las de un “administrador” o “capataz”.
El supervisor, obligatoriamente, tiene que preocuparse por los resultados del trabajo y, según los conceptos de calidad vigentes, debe esmerarse para que esos resultados sean cada vez mejores.

Cuando se trata de la actividad de seguridad, los profesionales involucrados trabajan en medio de presiones, incomprensiones, carencia de recursos y por lo tanto, para que el servicio sea de calidad, el supervisor debe tratar de superar tales barreras.

El supervisor no solo tiene que llevar a cabo un conjunto de funciones, sino también preocuparse por la forma en que esas funciones se desempeñan “procesos”. En la medida en que los subordinados logran reconocer el esfuerzo de los supervisores para eliminar las barreras que se presentan en el trabajo cotidiano, se constata una sensible mejoría del patrón de desempeño del equipo de seguridad.

El supervisor de seguridad debe ser capaz de inspirarles a sus subordinados el “amor” por las tareas que realizan, haciéndoles entender que es excepcionalmente importante.

Se trata de un serio esfuerzo de carácter “educacional”, en el que no solo se debe enseñar las técnicas del servicio vigilancia sino hacer surgir en los hombres (que muchas veces no le dan la debida importancia a la actividad que desempeñan) valores y sentimientos de profesionalismo y búsqueda de la perfección en lo que hacen. Solo de esa manera podrán inspirar en todos los demás funcionarios y en el público en general, el consecuente respeto por quienes arriesgan su vida al desempeñar una actividad de alto riesgo.

EL BUEN SUPERVISOR DEBE:
• Conocer perfectamente su actividad, buscando el perfeccionamiento constante y la actualización técnica, teniendo siempre en mente que su actividad profesional exige una gama de conocimientos que no se agotan, por lo que deberá estar en constante aprendizaje.
• Conocerse a si mismo. Tener capacidad de autocrítica y tratar de ser mejor como ser humano.
• Conocer a sus hombres, preocuparse por su bienestar y tratarlos con dignidad y respeto.
• Mantener a sus hombres bien informados, dentro de lo que permite el principio de compartimentación de la información.
• Verificar siempre si las ordenes han sido bien comprendidas, ejecutadas y fiscalizadas.
• Inspirar el profesionalismo y el espíritu de equipo en sus subordinados.
• Tomar decisiones en el momento adecuado y de manera acertada.
• Asumir total responsabilidad por sus actos.
• Inspirar respeto y confianza en los subordinados.
• Nunca pedirle a su equipo aquello que este por encima de su capacidad.
• Convertirse en un verdadero ejemplo de aquello que espera de sus subordinados.
ALGUNAS DE LAS ACTIVIDADES DIARIAS QUE DEBE DESEMPEÑAR UN BUEN SUPERVISOR
• Ejercer un control rígido sobre aquellos que se encuentran bajo su supervisión directa.
• Verificar las condiciones generales en los puestos de servicio.
• Mantener un registro completo y actualizado de los puestos de servicio bajo su supervisión, donde aparezcan datos tales como: nombre, dirección y números telefónicos del puesto, nombres y teléfonos de los responsables con los que deba comunicarse en caso de emergencia, nombres de los guardas de seguridad, cantidad, tipo y numero de serie del armamento, cantidad de municiones, que otros equipos hay en los puestos (garrets, linternas, etc.) así como cualquier otro detalle que se considere oportuno.
• Verificar, si es posible diariamente, la asistencia y puntualidad de los subordinados.
• Inspeccionar los servicios de seguridad prestados.
• Establecer, cuando se necesite, los horarios de los guardas.
• Desarrollar un análisis de los riesgos de seguridad en los puestos de servicio. Determinar que posición debe ocupar cada vigilante e indicarle como debe actuar en su trabajo cotidiano y en casos de emergencia.
• Crear y hacer cumplir las consignas del puesto.
• Entrenar a los vigilantes (si es posible diariamente) en las consignas del puesto y cualquier procedimiento pertinente a la seguridad del puesto de servicio. Asegurarse de que las conocen y las cumplen.
• Mantener en los puestos de servicio carpetas con la información actualizada que contengan: funciones particulares del puesto, oficios o comunicados emitidos o recibidos, aclarándole a los guardas que tales documentos son “informaciones de carácter reservado”, cuyo contenido no debe darse a conocer a ninguna persona ajena a la labor de seguridad.
• Instruir y motivar al personal bajo su cargo para desempeñar la actividad de seguridad. Tratar de compensar las falencias bajo un dialogo informativo, a través de folletos, cursos, etc.
• Convocar a reuniones periódicas con el personal de compañeros para analizar el desempeño de todos los miembros del equipo, analizar sugerencias, formular críticas, revisar procedimientos y establecer nuevas rutinas de trabajo.
• Proponer formas de instrucción, organizar carteleras o cualquier otra forma de información al alcance de todos.
• Tratar a los compañeros con urbanidad, pero sin transigir en lo que tiene que ver con la disciplina, el cumplimiento de las consignas y cualquier falla motivada por indolencia, negligencia o mala fe, que pueda poner en riesgo el buen funcionamiento del servicio o la integridad física de terceros.
• Aplicar ejemplarmente las medidas disciplinarias que se necesiten, dejando constancia, de manera detallada, de la causa que motivo la sanción.
• Cada vez que se reemplace un guarda, debe dedicarle el tiempo necesario a orientarlo, para que rápidamente este en condiciones de realizar su trabajo.
• Desarrollar una política de concientización de la necesidad de cooperar con todo lo que tiene que ver con seguridad, mostrando los beneficios que a todos les trae esa actitud.
• Verificar el estado de conservación y el funcionamiento del armamento, munición y equipos existentes, comunicando de inmediato las irregularidades.
• Al registrar cualquier incidente, novedad o siniestro en las operaciones, utilizar el formulario apropiado o, si este no existe, dejar constancia detallada por escrito. Tratar de ser claro, preciso y minucioso en la explicación de los datos importantes. No olvidar que los registros y reportes constituyen documentos legales de alto valor jurídico. De ahí la necesidad de redactarlos lo mas correctamente posible.
• Tener siempre a la mano copias de las diferentes legislaciones relacionadas con la seguridad privada, a nivel nacional o local.

“En resumen, la supervisión en seguridad debe caracterizarse por el respeto a la dignidad humana, debe tener en consideración la complejidad de los individuos, sus diferencias y limitaciones en lo físico, intelectual y moral. Podemos decir generalizando, que el buen supervisor es aquel cuya autoridad emana de su propio ejemplo, habilidad, conocimiento técnico, capacidad de ejecución, y se basa en el elevado patrón de disciplina y eficiencia que se exige a si mismo y a sus subordinados. Es el profesional que consigue que las personas bajo su mando realicen las tareas más difíciles, motivados muchas veces tan solo por la admiración, la confianza y el ejemplo.”

 
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